viernes 23 de octubre de 2009

Tras el 17-O.

Ha habido una fuerte reacción mediática a la aparición de nuestra medición de la Manifestación del 17-O (2009) en Madrid. Lo cual no es de sorprender habida cuenta de la expectativa de los organizadores, que ya aseguraban medio millón de asistentes aún antes del inicio de la misma.

Hemos aportado a través de nuestro sitio web (www.lynce.es) algunas pruebas "visuales" que confirman de forma evidente algunos de nuestros asertos:

1) Desde la Puerta del Sol hasta la Puerta de Alcalá no caben (se pongan como se pongan) ni dos millones, ni un millón, ni medio millón de personas. No al menos en nuestro entorno euclidiano-newtoniano habitual. En un espacio cuántico, vaya usted a saber.

2) Las densidades medias habituales de las manifestaciones suelen ser mucho más bajas (de 1,3 a 1,7 personas/metro cuadrado) que lo que se suele estimar habitualmente por parte de Policía Local y medios de comunicación (que juegan con facilidad con 3 ó 4 personas/metro cuadrado).

3) La cantidad de 50.000 o más personas unidas en multitud resulta psicológicamente impactante e impresiona a cualquier observador que se encuentre a ras de suelo. Desde el aire, la perspectiva es muy diferente: se descubren las zonas de alta densidad, los claros y los huecos dentro de esa masa ingente; también se pueden analizar con mayor nitidez los recorridos de pequeños grupos que siguen el movimiento de la masa, los de otros más erráticos, los totalmente anárquicos, etc.

Es bueno recordar, por otra parte, que nosotros no hemos sido los primeros sino sólo los continuadores de un movimiento de exigencia de veracidad en las informaciones cuantitativas sobre multitudes humanas. Nuestros precursores son muchos y destacados (*). Pero en LYNCE creemos que habrá "un antes y un después" del 17-O.

De lo que nos congratulamos por el bien del conocimiento veraz de nuestra realidad sociológica. Porque, dicho de forma breve, a partir de ahora el tema de debate será precisamente el que concita a la gente en torno a una pancarta (Bolonia, el Paro, la Exclusión y el Racismo, el Orgullo LGTB, la ley sobre el Aborto, etc.) y no cuántos se han unido para expresar juntos su opinión.


Y un corolario añadido: ¿Se admitirá a partir de ahora que los organizadores de reuniones multitudinarias lancen al aire cualesquiera cifras de asistencia sin que, en buena lógica, expliquen siquiera sus respectivos métodos de cálculo?


(*) De entre los que hoy nombramos a Ramón Adell Argilés (del Dpto. de Sociología de la UNED), recomendando bajarse su interesante análisis "El Manifestómetro: recuento de multitudes y significados de la movilización" (en http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=1404029&orden=69968).

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