LYNCE no estuvo en Washington el 20 de enero pasado, pero nos hubiera gustado mucho. Sin duda, hubiéramos querido asistir al nombramiento de Obama como Presidente. Nos referimos, obviamente, a poder tener la oportunidad de medir a la multitud que se congregó allí para ver el acto ("in situ" o a través de las enormes pantallas de vídeo que retransmitieron el acto).Por cierto que esa pregunta se la comenzaron a hacer muchos norteamericanos una vez concluida la ceremonia oficial: ¿cuánta gente hubo allí?. Los medios de comunicación analizaron fotos aéreas tomadas desde globos y zepelines cautivos así como instantáneas tomadas desde las azoteas de los edificios colindantes a los enormes jardines que se extienden frente al Capitolio. No hubo manera.
Alguien más quiso contribuir con un punto de vita "inédito": GeoEye, una empresa privada propietaria de tres satélites que orbitan actualmente nuestro planeta ordenó hacer coincidir el recorrido de uno de ellos, el GeoEye 1, con la hora aproximada de la enorme aglomeración de Washington. La foto es la que aparece en tres grados de aproximación diferentes entre estas líneas. (Aconsejamos no perderse la extraordinaria galería de fotos que exhibe esta página: www.geoeye.com/CorpSite/gallery/).Pero la altísima resolución, con ser excelente, no daba para tanto. Varios días después, se intentó llega a una contabilidad consensuada con la ayuda de reconocidos expertos de la N.A.S.A. (Farouk-el-Baz a la cabeza), porque toda Norteamérica quería saber si se había alcanzado la fantástica cifra de un millón de personas. Pero los expertos (de cuya tarea nos ocu
paremos otro día) llegaron a unos números prudentes que a todos (o a nadie) satisficieron y lastrados además por una enorme tasa de error.(En LYNCE no acordamos de estas y otras experiencias foráneas cuando por nuestros lares se anuncia en cualquier mítin haber alcanzado el millón y medio de personas).
En otro orden de cosas pero con motivo del mismo acto presidencial, se hizo famosa una tecnología de automatización de la toma de panorámicas fotográficas. El artefacto se llama Gigapan, y se popularizó a partir de la fotografía de 1.474 megapíxels (sí, no es un error de escritura) que realizó un tal David Bergman, fotógrafo profesional, cuya página personal recibió la inaudita cantidad de 11 millones de visitas desde 210 países diferentes para poder contemplar en directo el alucinante espectáculo de la foto cuya profundidad de campo nunca acaba...
Véase en directo en www.davidbergman.net/obama.html. Un día de éstos nos compramos el Gigapan de marras (lo del satélite va para largo) para poder ampliar nuestras demostraciones respecto a cuánta gente había efectivamente en tal o cual manifestación.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada