lunes 27 de abril de 2009

Estimar es "guay" (II)

Estimar con cierta aproximación la densidad de una manifestación plantea una serie de problemas de orden conceptual y metodológico.

Sin ánimo de ser exhaustivos, abordaremos los más importantes:

1) Una manifestación no es NUNCA, contra lo que pudiera pensarse, un grupo homogéneo de personas que caminan en bloque. Por tanto, lanzar una sola cifra cuyo valor sea la “densidad media” de la misma es harto complicado.

2) Los diferentes grupos y sub-grupos que conforman el bloque general de la manifestación tienen su propia dinámica: así, normalmente las personas mantienen sólo de forma aproximada el orden inicial, se adelantan entre ellos, se mueven casi con total libertad dentro del bloque general. Lo más lógico sería hallar las diferentes densidades de cada uno de los bloques y promediar dichos valores.

3) Los “evaluadores” (personas que emiten una opinión sobre la cantidad de asistentes al acto) no han recibido formación y entrenamiento sobre cómo se estiman las densidades de colectivos de personas en movimiento.

4) Contar personas en movimiento es una tarea compleja que suele conllevar, casi siempre, importantes errores. Tanto si se hace en vivo como sobre imágenes grabadas en vídeo, hay que prestar la máxima atención para no cometer importantes desviaciones en las magnitudes.

Quizá ahora el lector comprende mejor las dificultades que entraña la medición de asistentes a una aglomeración, y por qué las cantidades estimadas por los diferentes evaluadores suelen diferir tan grandemente entre sí. Incluso en aquellas ocasiones (hoy por hoy, excepcionales) en las que todos ellos desean ser objetivos.

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